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Tumor cutaneo gigante. Carcinoma espinocelular. Caso Clinico

 
Autor: Dra. Yelda Maria Hernandez Montes


El aumento en la esperanza de vida ha supuesto un cambio en la asistencia médica que se presta a los ancianos que a pesar de padecer varias patologías crónicas y estar polimedicados gozan de muy buena calidad de vida. El carcinoma espinocelular es el segundo tumor cutáneo maligno más frecuente. El factor de riesgo más importante es la radiación ultravioleta. El pronóstico depende de la localización, tamaño y del grado de diferenciación.

 
Caso clínico

Mujer de 107 años remitida al servicio de urgencias por sangrado de una lesión cutánea que presenta en la cara.

En los antecedentes personales de su historia clínica consta que está diagnosticada de fibrilación auricular con 99 años, tiene una prótesis parcial en la cadera derecha tras una fractura subcapital hace 6 años, es portadora de un marcapasos definitivo colocado cuando tenía 102 años. Actualmente en tratamiento con lactulosa, vitamina C y torasemida. Según informa la familia vive sola recibe ayuda para las tareas domésticas y su aseo personal por parte de sus hijas.

Neoplasia de recto. Caso clínico 2/2




García Férriz, P.

 
Índice
Carcinoma Rectal (Cómo se ha curado)
Reconocimientos


Carcinoma rectal (Cómo se ha curado)
En el mes de julio del año 2010 se me diagnosticó una neoplasia de recto, y en muy breve plazo de tiempo se inició el correspondiente tratamiento. Fui atendido en el Complejo Hospitalario de Jaén (Hospital Médico-Quirúrgico) por la Doctora Nuria Cárdenas Quesada, oncóloga, y por el Doctor Maximiliano Martos Alcalde, radiólogo.
Se me aplicaron 25 sesiones de radiaciones de bomba de cobalto. Las sesiones fueron de poca intensidad en la creencia de que iba a ser intervenido quirúrgicamente. No fue así por propia decisión mía de última hora. Más adelante explicaré el porqué de tal determinación.

Tratamiento del carcinoma microcitico de vejiga. Aportacion de 3 casos y revision de la literatura



Dra. Beatriz González Astorga
Autor: Dra. Beatriz González Astorga
Al igual que ocurre en el carcinoma microcítico de pulmón, el carcinoma microcítico de vejiga se caracteriza por un comportamiento clínico agresivo, metastatizando precozmente y con un pobre pronóstico. El tratamiento óptimo de estos pacientes aún es incierto. Los pacientes que reciben esquemas de platino tienen un mejor pronóstico. El objetivo de este estudio es analizar las diferentes modalidades terapéuticas del carcinoma microcítico de vejiga localmente avanzado.

Autores: Beatriz González Astorga, Aranzazu González Vicente, Cynthia González Rivas, Victoria Castellón Rubio, Jesús Soberino García, Raquel Luque Caro.
Servicio Oncología Médica, Hospital Virgen de las Nieves, Granada (España).

Resumen:


Introducción y objetivo:
Al igual que ocurre en el carcinoma microcítico de pulmón, el carcinoma microcítico de vejiga se caracteriza por un comportamiento clínico agresivo, metastatizando precozmente y con un pobre pronóstico. El tratamiento óptimo de estos pacientes aún es incierto. Los pacientes que reciben esquemas de platino tienen un mejor pronóstico. El objetivo de este estudio es analizar las diferentes modalidades terapéuticas del carcinoma microcítico de vejiga localmente avanzado.
Material y métodos: Presentamos 3 casos de tumores microcíticos de vejiga, estadio avanzado tratados en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada y su diagnostico, estadiaje y tratamiento.
Resultados: Los tres pacientes fueron catalogados como estadio IV, pero sin metástasis a distancia. En el primer paciente el tratamiento consistió en cistectomía radical y quimioterapia adyuvante. Los otros recibieron quimioterapia de inducción seguida de quimiorradioterapia concurrente. En los tres el esquema de quimioterapia fue platino-etopósido.
Conclusión: Esta entidad es de difícil manejo terapéutico debido a la escasa bibliografía publicada y a la falta de estudios prospectivos randomizados. No hay un tratamiento estándar y las recomendaciones de manejo se extraen de casos individuales, de revisiones retrospectivas de series de casos o del tratamiento del carcinoma microcítico de pulmón.
Palabras clave: carcinoma microcítico; vejiga; quimioterapia; tratamiento.

Prevención Para el Cáncer de Ovario



Prevención Para el Cáncer de Ovario
Cáncer de Ovario
La prevención frente a cualquier enfermedad, especialmente si hablamos de carcinomas, es una de las mejores armas de lucha para conservar un buen estado de salud. Sin embargo, en algunas ocasiones las propias características de la patología no permiten esa prevención de forma fácil, como es el caso del cáncer de ovario. Si además añadimos que en este tipo de cáncer los síntomas se presentan de forma tardía cuando la enfermedad ya está en estado avanzado, nos encontramos ante un problema que precisa de especial atención. En España más de 45.000 mujeres son diagnosticadas de cáncer de ovario cada año, y la mortalidad de esta enfermedad se sitúa en índices muy altos.
El doctor Antonio González, jefe de servicio de oncología médica del Centro Oncológico M.D. Anderson España de Madrid, menciona algunos de los aspectos que nos deben mantener alerta frente a este tipo de carcinoma.

Tratamiento Fotodinámico, una Opción Eficaz Para los Carcinomas Cutáneos



Tratamiento Fotodinámico, una Opción Eficaz Para los Carcinomas Cutáneos

Carcinoma Cutáneo

Los avances en oncología cutánea están siendo significativos con respecto a las investigaciones llevadas hasta el momento. Los buenos resultados que se están obteniendo ayudan a que la afectación de estos carcinomas en las células colindantes sean menores. Los cánceres de piel cada vez son más prevalentes debido, entre otros factores, al aumento de la esperanza de vida de población. El doctor Pablo Umbert, profesor y jefe del servicio de dermatología del Hospital Universitari Sagrat Cor y director del Instituto Pablo Umbert en la Clínica Corachán de Barcelona, destaca la utilidad del tratamiento fotodinámico en la eliminación de carcinomas cutáneos.

Afectación del Cáncer Cutáneo

Los datos epidemiológicos más recientes sitúan la incidencia del cáncer cutáneo en un riesgo del 33% en una persona de raza caucasiana, es decir, con la piel blanca. Una vez ese individuo ha sufrido un cáncer de este tipo existe un 50% de posibilidades de que aparezca otro en otro lugar del cuerpo. En el servicio de dermatología que dirige el doctor Umbert se ven unos 20 carcinomas a la semana de entre los 300 pacientes que pasan por consulta.  

Tratamiento Fotodinámico

El tratamiento fotodinámico entró a formar parte de las terapéuticas hace un par de años y desde ese momento se convirtió en el tratamiento estrella en dermatología. Consiste en la aplicación de una sustancia que se deja actuar en la piel durante tres horas. Se cubre con papel de aluminio y al cabo de ese tiempo unas moléculas de oxigeno actúan sobre las células cancerosas donde hay el daño. Lo cierto es que la preparación es algo laboriosa y en determinadas áreas del cuerpo, como el cuero cabelludo, puede resultar molesto.  El tratamiento fotodinámico  es selectivo porque incide únicamente en las células tumorales, respectando las que están sanas. Sin duda, este ha sido un paso adelante en el tratamiento de estas lesiones tumorales.  

¿Para Quién Sirve?

El tratamiento fotodinámico está indicado en personas que padecen queratosis actínica, una enfermedad que hace que la piel caiga porque hay unas células cancerosas. Las lesiones que se producen son similares a las escamas y afecta sobre todo a las personas de mediana edad que han tenido mucho contacto con el sol. Por otra parte, también está indicado para los carcinomas que se localizan superficialmente, de la misma manera que para tumores en extremidades y cara, lugares donde la cirugía sería muy agresiva.  

Otros Beneficios del Tratamiento Fotodinámico

El tratamiento fotodinámico produce cambios dérmicos en el colágeno que provocan un rejuvenecimiento facial. Por tanto, este tratamiento posee una doble acción: el de atacar a las células que pueden convertirse en un carcinoma y el antiaging.

1 Ficheros de sonido (09:55 mins):

Reproducir entrevista con el doctor Pablo Umbert, profesor y jefe del servicio de dermatología del Hospital Universitari Sagrat Cor y director del Instituto Pablo Umbert en la Clínica Corachán de Barcelona. (9:56 minutos)

Fuente: www.vivirmejor.es

Carcinoma oat-cell de esofago. Presentacion de un caso y revisión bibliografica



Dr. Rafael Trujillo Vilchez

Autor: Dr. Rafael Trujillo Vilchez

 

Objetivo: nuestro objetivo es aportar una visión actualizada sobre una patología tan infrecuente como el carcinoma oat-cell esofágico, mediante revisión de la bibliografía y la exposición de un caso de reciente aparición en nuestro Hospital.

Conclusiones: podemos afirmar que esta neoplasia es altamente agresiva, presentando en prácticamente la totalidad de los casos diseminación a otras localizaciones. Se trata de un cáncer muy poco frecuente cuya clínica es similar al resto de procesos neoplásicos que afectan al esófago.

Carcinoma oat-cell de esofago. Presentacion de un caso y revisión bibliografica .1

Carcinoma oat-cell de esófago. Presentación de un caso y revisión bibliográfica
Oat-cell carcinoma of the esophagus. Presentation of one case and literature review
Rafael Trujillo Vilchez (1), Cristina Nuño Rodríguez (2), María Belén Ríos Pozo (2), Cristina Ponce Herrera (3), Ignacio Álvarez Rey (4)
1. Servicio de Oncología Médica
2. Servicio de Oncología Radioterápica
3. Servicio de Medicina Nuclear
4. Servicio de Radiodiagnóstico
Xanit Hospital Internacional. Avenida de los Argonautas, s/n. 29630 Benalmádena (Málaga).
RESUMEN
Objetivo: nuestro objetivo es aportar una visión actualizada sobre una patología tan infrecuente como el carcinoma oat-cell esofágico, mediante revisión de la bibliografía y la exposición de un caso de reciente aparición en nuestro Hospital.
Conclusiones: podemos afirmar que esta neoplasia es altamente agresiva, presentando en prácticamente la totalidad de los casos diseminación a otras localizaciones. Se trata de un cáncer muy poco frecuente cuya clínica es similar al resto de procesos neoplásicos que afectan al esófago.
Palabras clave: Carcinoma de célula pequeña. Esófago. Oat-cell.
ABSTRACT
Objective: our objective is to contribute an updated view on a condition as rare as oat-cell carcinoma of the esophagus by reviewing the literature and reporting one recent patient seen in our department.
Conclusions: we can affirm that this neoplasm is highly aggressive, displaying in practically all cases dissemination to other sites; this is a rare cancer whose clinical picture is similar to that of other malignancies involving the esophagus.
Key words: Small-cell carcinoma. Esophagus. Oat-cell carcinoma.
Introducción
El carcinoma primario indiferenciado de célula pequeña de esófago (carcinoma microcítico) es una neoplasia infrecuente y de mal pronóstico, por su comportamiento agresivo, con alta frecuencia de metástasis. Describimos el caso de una paciente que presentó un carcinoma primario e indiferenciado de célula pequeña tipo Oat-cell de esófago sin evidencia clínica de metástasis a distancia inicialmente que posteriormente desarrolló una metástasis única en páncreas y del mismo modo realizamos una revisión de los distintos factores pronósticos y estrategias terapéuticas que en la actualidad se debaten en relación con esta neoplasia
Caso clínico:
Paciente de 61 años de edad en el momento actual, sin alergias conocidas y sin antecedentes médicos de interés, salvo exfumadora de 1 paquete /dia. Bebedora moderada.
Su historia oncológica comienza en agosto-2008, con un cuadro de disfagia. Tras realización de endoscopia se aprecia tumoración en tercio medio de esófago.
En una primera biopsia el 12.12.08 se observan un grupo de células atípicas sospechosas de carcinoma indiferenciado de células pequeñas. Se repite nueva biopsia el 02.01.09 en la que se da el diagnóstico definitivo de carcinoma indiferenciado de células pequeñas.
Se realizo PET-CT el 19.01.09 como estudio de extensión, y se objetivó engrosamiento esofágico en la unión de tercio medio y distal con hiperactividad metabólica compatible con lesión esofágica de características neoplásicas, sin otras alteraciones.
Con el diagnóstico de carcinoma indiferenciado de células pequeñas tipo oat-cell esofágico en unión de tercio medio y distal, T3N0M0 se decide en comité de tumores del Hospital Xanit realizar un tratamiento concomitante de radioterapia y quimioterapia.
Recibió tratamiento con radioterapia y quimioterapia con intención radical.
La radioterapia se administró de forma hiperfraccionada, en un total de 30 sesiones de 1.5 Gy hasta 45 Gy. Se administraron 2 sesiones diarias, separadas al menos por 6 horas, en 15 días de tratamiento, que tuvieron lugar del 02.02.09 al 24.02.09. El tratamiento se realizo en un acelerador VARIAN CLINAC 2100 CD, utilizando IGRT.
De forma concomitante recibió quimioterapia (QT) con cisplatino y VP-16
Tras el tratamiento se realizó CT-PET de reevaluación el 09.07.09 en el que no se encuentra ninguna captación, clasificando por tanto de completa la respuesta al tratamiento.
Se decidió realizar radioterapia (RT) profiláctica holocraneal, que se llevo a cabo entre el 1.08.09 y el 21.08.09. Se administraron 25 Gy en 10 sesiones de 2.5 Gy, sin incidencias.
En la revisión realizada al paciente en noviembre-09 con Ct-Pet se mantiene la respuesta completa.
En diciembre-09 la paciente comienza con dolor lumbar. Se realiza gammagrafía ósea y RMN lumbar, en las que se aprecian lesiones sugestivas de metástasis en D11-D12 y L1, pero la paciente prefirió esperar a realizar ningún tratamiento ya que el dolor no era muy intenso.
En nuevo CT-PET (Imagen 1 y 2) realizado en febrero-2010 se aprecia únicamente actividad glicolítica incrementada en cuerpo de páncreas compatible en primer lugar con lesión neoplásica, planteando la duda entre lesión primaria o metastásica.
Imagen 1:

carcinoma_esofago_oat-cell/CT_PET_pancreas

Carcinoma oat-cell de esofago. Presentacion de un caso y revisión bibliografica .2

Imagen 2:

carcinoma_esofago_oat-cell/lesion_neoplasica_pancreas

En Tac abdomen (Imagen 3) se observa, en cuerpo de páncreas, un abombamiento del contorno anterior por lesión tumoral mal definida del resto del parénquima, con una muy leve hipodensidad y asociando dilatación distal del conducto de Wirsung.
Imagen 3: Biopsia dirigida por TAC

carcinoma_esofago_oat-cell/TAC_cancer_pancreas

Se recomienda realización de RMN (Imagen 4) para mejor valoración del tamaño y extensión de la lesión, que parece contactar con la arteria esplénica.
En RMN del 07.04.2010 se objetiva en el cuerpo del páncreas una lesión tumoral definida de aproximadamente 4,5 cm., con hipointensidad en T1 e hiperintensidad en T2, con realce tardío, y asociando dilatación distal del conducto de Wirsung (el parénquima de la cola pancreática, distal a la lesión, presenta aumento de señal que sugiere edema secundario).
No existen signos que sugieran infiltración de arteria esplénica ni de otras estructuras vasculares.
Se observa adenopatía significativa de 1,3 cm. en íntimo contacto con pared gástrica de curvatura menor (no se trata de divertículo gástrico).
Imagen 4:

carcinoma_esofago_oat-cell/carcinoma_oat_cell

Tras biopsia de la lesión de obtiene el diagnostico CARCINOMA INDIFERENCIADO MICROCÍTICO (confirmado inmunohistoquímicamente: TTF1+, sinaptofisina+, con muy alto índice proliferativo), compatible con metástasis.
Por persistencia del dolor lumbar se realizó tratamiento de radioterapia con intención paliativa sobre columna dorsal baja y lumbar. Se administraron 30 Gy en 10 sesiones de 3 Gy, en mayo-2010
En junio-2010 se comienza con nuevo esquema de QT por la progresión a nivel óseo y pancreático, carboplatino, VP-16 y Vepesid. Se suspendió vepesid oral por neutropenia.
Tras tres ciclos PET-CT de reevaluación se objetiva progresión pancreática y a nivel de hilio hepático. Actualmente la paciente sigue viva en curso de Topotecan iv con buena tolerancia.
Discusión:
El carcinoma microcítico u oat cell es un tumor neuroendocrino derivado del sistema APUD (Amine Precursor Utake Decarboxylase) de principal localización en pulmón, representando el 20-25% de todos los tumores malignos pulmonares (1,2). La localización extrapulmonar es muy infrecuente, aunque sí se han descrito en diversas localizaciones: miocardio, pericardio, sistema nervioso central, vejiga urinaria, próstata y en tracto digestivo, siendo el esófago con diferencia el asiento en aparato digestivo más frecuente, aunque también se dan en área colorrectal, estómago, páncreas, intestino delgado y vía biliar principal (2,3).Todos comparten una característica fundamental, que es su gran agresividad y mal pronóstico, con metástasis en aproximadamente la mitad de los casos en el momento del diagnóstico (4).
El carcinoma microcítico de esófago es una entidad muy poco frecuente. Desde que McKeown describió los primeros casos de Oat-cell esofágicos en 1952, se han comunicado hasta la fecha poco más de 300 casos en la bibliografía (3,4).Representa aproximadamente el 1,1-2,8% de los distintos tumores esofágicos, aunque en algunas zonas geográficas como Japón (5) se describen series en las que el carcinoma microcítico de esófago alcanza una incidencia superior (7,6-9%). Aunque los factores de riesgo parecen superponibles a los del carcinoma microcítico de pulmón, debido al escaso número de pacientes que se describen, no se ha podido establecer una relación de causa-efecto entre el hábito tabáquico y el carcinoma de célula pequeña esofágico. La mayoría de estos tumores se localizan en la parte media y segmentos inferiores del esófago; sin embargo, no se han podido establecer diferencias en cuanto a la clínica de inicio (disfagia y pérdida de peso) con respecto al carcinoma epidermoide esofágico.


Carcinoma oat-cell de esofago. Presentacion de un caso y revisión bibliografica .3

Al igual que los Oat-cell de pulmón, la variedad esofágica presenta un comportamiento agresivo, y se ha detectado hasta en el 49% de los casos metástasis en el momento del diagnóstico. En el estudio de extensión del carcinoma indiferenciado de célula pequeña del esófago se define, por analogía con el carcinoma microcítico de pulmón, a la enfermedad limitada como la masa tumoral confinada al esófago y tejidos periféricos con o sin metástasis linfáticas regionales. La enfermedad extendida o diseminada se define como el tumor que sobrepasa el área locorregional (cualquier T,N,M1).
La manifestación clínica es idéntica a la de cualquier extirpe de cáncer de esófago, siendo la disfagia el síntoma principal, y variablemente un cuadro consuntivo asociado. El carcinoma oat-cell esofágico es una entidad histológica de escasa incidencia, lo que dificulta la realización de estudios prospectivos, siendo esta la localización extrapulmonar más frecuente. El término de oat-cell es probablemente el más utilizado, aunque no el único, pues hay otras denominaciones que comprenden la misma entidad: microcitoma, carcinoma indiferenciado, carcinoma anaplásico, carcinoma de células de Kultchisky. Del mismo modo si entendemos que esta neoplasia procede de una extirpe celular pluripotencial, ello explica que en ocasiones se encuentre un “oat-cell” puro y en otras coexista con diversas diferenciaciones celulares, preferentemente epidermoide (6). Esto hace que nos planteemos algunas cuestiones; cuántos de aquellos casos informados histológicamente indiferenciados son o pueden ser de células pequeñas, del mismo modo que aquellos adenocarcinomas o epidermoides poco diferenciados, en los que apreciamos una evolución fatal y demasiado rápida, no esperable para esta clase de tumores, si no se tratarían en realidad de microcíticos no objetivados desde Anatomía Patológica. Por otro lado, podríamos preguntarnos si aquellos clasificados como oat-cell primarios de esófago son realmente tales y no metástasis de una neoplasia pulmonar, que no alcanza tamaño suficiente para ser detectada en las distintas pruebas de imagen.
La incidencia de este tipo de tumor es realmente baja variando según series. Si bien parece aceptada una incidencia de entre 1-2,8%, hay casos en la bibliografía con una incidencia sensiblemente inferior, como las de la serie de la TATA Memorial Hospital Experience con una cifra escasa de 0,15% (4).La proporción de este tumor es de 2:1 para el sexo masculino; apareciendo fundamentalmente entre la sexta y octava décadas de la vida. Los principales síntomas son disfagia, rápidamente progresiva y pérdida de peso (al igual que el resto de tumores esofágicos). Afecta casi exclusivamente al tercio medio e inferior del esófago (7). El diagnóstico es casi siempre muy tardío (con metástasis en el momento del diagnóstico en la mitad de los casos) (7,8), presentándose con gran agresividad, y su pronóstico es realmente sombrío, con una supervivencia media de 7-8 meses (9); aunque excepcionalmente, se registra algún caso de supervivencia elevada de hasta 37 meses (10). Hay un importante trabajo publicado por Casas y cols., en el que los autores de una extensa muestra de 199 pacientes con carcinoma de esófago microcítico evalúan los factores pronósticos que influyen en la supervivencia, siendo de todos ellos el más determinante, la extensión de la enfermedad en el momento del diagnóstico, si se trataba de una enfermedad localizada (para los que halló una supervivencia media de 8 meses) o extendida (3 meses). También consideraron otros factores como la edad, el tamaño del tumor o el tipo de tratamiento recibido (11).
Para el estudio de extensión es importante la realización de un PET-TAC, que puede revelar imágenes de depósito patológico tanto a nivel local como locorregional o a distancia que podrían no ser visualizadas en la TAC. Además nos puede ayudar a declarar aún con más fundamento que se trata de un cáncer primariamente esofágico y descartar así un posible origen primario pulmonar, ya que como hemos comentado dada la rareza de esta estirpe tumoral, siempre nos pueden quedar dudas acerca del verdadero origen del tumor.
El patrón de diseminación habitual de estos tumores, es el que sigue a continuación: en el momento del diagnóstico están presentes casi de manera constante adenopatías locorregionales y metástasis a distancia en la mitad de los casos, con una secuencia de depósito más o menos ordenada que podría ser hígado, ganglios a distancia, huesos, médula ósea, pulmón, piel y cerebro.
En lo referente al mejor tratamiento para esta entidad hay gran controversia, tanto por las propias particularidades del tumor como por la ausencia de estudios relevantes para dar recomendaciones concretas con fundamento. Dado el avanzado estado de la enfermedad en el momento del diagnóstico y la elevada agresividad de la misma, parece claro que las necesidades de tratamiento médico quimioterápico son prácticamente universales a todos los casos (11), estableciéndose supervivencias variables de meses, según lo avanzado de la enfermedad, en oposición a las escasas semanas de aquellos pacientes que no han recibido tratamiento alguno (12). Se trata de un tumor quimiosensible, en el que se aprecia frecuentemente muy buena respuesta inicial, incluso con desaparición evidente de lesiones en los estudios de imagen, pero que al poco tiempo recidiva con gran virulencia, hacia un fatal desenlace (2,13). En los esquemas quimioterápicos son varios los fármacos empleados (etopósido, doxorrubicina, vincristina, bleomicina…) siendo la combinación de cisplatino y etopósido la más empleada en la actualidad (14) (al igual que en el oat-cell pulmonar).
Debido a que el carcinoma microcítico de esófago presenta características clínicas e histológicas similares a las del pulmón, se ha propuesto utilizar los mismos esquemas de quimioterapia. Kelsen et al (16) describieron en 1980 (el primer caso tratado con quimioterapia sola, utilizando inicialmente una combinación de etopósido y cisplatino seguida por ciclofosfamida-doxorrubicina-vincristina. Se logró una respuesta parcial y el paciente falleció a los 10 meses debido a enfermedad metastásica. Posteriormente, Van der Gaast et al (17) publicaron una serie de 11 casos de carcinoma microcítico extrapulmonar tratados con diferentes esquemas de poliquimioterapia (utilizando diferentes combinaciones de los siguientes fármacos: cisplatino, etopósido, doxorrubicina, vincristina, ciclofosfamida, bleomicina y mitomicina) y tras los cuales se obtuvo una supervivencia media de 12 meses.
En esta misma serie se observó una supervivencia prolongada en los casos de enfermedad limitada al esófago, en los que tras conseguir una respuesta completa con quimioterapia, se utilizó radioterapia local. En la serie de 13 casos presentados por el Massachusetts General Hospital (18), se logró en un paciente con enfermedad limitada al esófago una supervivencia mayor de 24 meses tras utilizar quimiorradioterapia seguida de braquiterapia esofágica endoluminal. Pese a que sigue siendo controvertido el uso del tratamiento quirúrgico en el carcinoma microcítico de esófago, se han propuesto con intención curativa en la enfermedad locorregional los tratamientos combinados basados en la esofaguectomía más quimioterapia preoperatoria con o sin radioterapia y se ha llegado a lograr en algunos casos supervivencias muy prolongadas (19).
Casas et al (11) analizaron los casos descritos en la bibliografía y observaron que en la enfermedad limitada son factores pronósticos favorables la edad menor o igual a 60 años y el tamaño tumoral menor o igual a 5 cm. Se concluyó que el tratamiento debe asociar quimioterapia al tratamiento local. Cabe destacar que no hallaron diferencias en la supervivencia respecto al tipo de tratamiento local elegido (cirugía o radioterapia), aunque el número limitado de casos no permita descartar un beneficio de la cirugía. En la enfermedad diseminada, el estado general del paciente es el mejor factor pronóstico, ya que de él depende la decisión de tratamiento activo y la tolerancia al mismo.
En nuestro caso clínico, se decidió un tratamiento similar al del carcinoma microcítico de pulmón, con un tratamiento concomitante de radioterapia y quimioterapia, que como hemos descrito en esta discusión es la opción más apropiada, consiguiéndose una respuesta completa que duró prácticamente un año, a la progresión también se han seguido las líneas de tratamiento similares a las del carcinoma microcítico de pulmón.
Como hemos podido observar este tipo de tumor puede dar lugar a las localizaciones metastásicas más atípicas, como en nuestro caso el páncreas, lo que obliga a confirmar histológicamente el diagnóstico, como hicimos en nuestra paciente.
La paciente sigue viva, después de casi dos años del diagnóstico y con buena calidad de vida, por lo que aunque se trata de un enfermedad incurable, con una buena selección de los esquemas de tratamiento podemos conseguir aumentar la supervivencia con una calidad de vida aceptable.
Bibliografía

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Carcinoma oat-cell de esofago. Presentacion de un caso y revisión bibliografica .4

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Revista Electronica de PortalesMedicos.com - http://www.portalesmedicos.com/publicaciones

Evaluacion de pacientes con carcinoma diferenciado de tiroides.



Dr Fabián Pitoia

Autor: Dr Fabián Pitoia

Publicado: 5/06/2006

La presencia de niveles elevados de Tiroglobulina luego de la tiroidectomía total y de la ablación de los remanentes normales con radioyodo indica la persistencia o recurrencia de tejido tumoral tiroideo. La administración de dosis terapéuticas de radioyodo a pacientes con niveles elevados de Tiroglobulina y rastreos corporales totales (RCT) diagnósticos negativos es controvertido. Sin embargo, existe evidencia suficiente que apoya la administración de al menos una dosis elevada de radioyodo para comprobar si la lesión tumoral concentra o no, el yodo radioactivo. En esta revisión de la literatura, consideramos los distintos estudios publicados a favor y en contra de esta última propuesta y remarcamos el papel de otros métodos diagnósticos adicionales para determinar la localización del tejido tiroideo metastático.

Evaluacion de pacientes con carcinoma diferenciado de tiroides.

Evaluación de pacientes con carcinoma diferenciado de tiroides con rastreos corporales totales (RCT) negativos y niveles elevados de Tiroglobulina.
Resumen

La presencia de niveles elevados de Tiroglobulina luego de la tiroidectomía total y de la ablación de los remanentes normales con radioyodo indica la persistencia o recurrencia de tejido tumoral tiroideo.
La administración de dosis terapéuticas de radioyodo a pacientes con niveles elevados de Tiroglobulina y rastreos corporales totales (RCT) diagnósticos negativos es controvertido. Sin embargo, existe evidencia suficiente que apoya la administración de al menos una dosis elevada de radioyodo para comprobar si la lesión tumoral concentra o no, el yodo radioactivo.
En esta revisión de la literatura, consideramos los distintos estudios publicados a favor y en contra de esta última propuesta y remarcamos el papel de otros métodos diagnósticos adicionales para determinar la localización del tejido tiroideo metastático.
Los avances actuales en la metodología para medición de la Tiroglobulina sérica permiten una mayor detección de enfermedad residual o metastática en pacientes con carcinoma diferenciado de tiroides (CDT) que presentan RCT con I-131 negativos. Pacini y Schlumberger (1) fueron los primeros investigadores en promover la administración de una dosis empírica de I-131 para pacientes con RCT negativos y Tiroglobulina positivas. Por otro lado, Sherman y Gopal (2) sugirieron tener precaución en la aplicación de estas altas dosis considerando la ausencia de datos que confirmen su eficacia a largo plazo.
Antes de suministrar una dosis terapéutica, uno debiera descartar que no exista un falso RCT negativo o que se trate de un falso positivo para la Tiroglobulina. Esta última situación puede ser originada por la presencia de anticuerpos antitiroglobulina (ATR). Las explicaciones para un RCT falso negativo incluyen: una elevación inadecuada de TSH, una contaminación con yodo estable, presencia de metástasis microscópicas dispersas difíciles de visualizar o desdiferenciación tumoral, de manera tal que el tumor puede producir Tiroglobulina pero perdió la capacidad de atrapar el radioyodo (menor expresión de NIS).
Cuando estamos frente a un caso de un paciente con un nivel elevado de Tiroglobulina y RCT negativo, debe evaluarse el contexto clínico, teniendo en cuenta los factores de riesgo y la evidencia de enfermedad metastática determinada por cualquier otra metodología diagnóstica, tal como una RMN o ecografía. Habitualmente en pacientes con antecedentes de un carcinoma diferenciado de alto riesgo, administramos una dosis terapéutica de I-131. Se debería informar a cada paciente con respecto a los beneficios y perjuicios de realizar o no un tratamiento a ciegas y consecuentemente, el mismo paciente debería participar activamente en la decisión. Obviamente, siempre se tratará de evitar la administración de altas dosis de radioyodo cuando existan indicaciones inciertas.
Pineda y col (2) abogan también el uso de dosis terapéuticas empíricas en estas situaciones. Estos autores presentaron un estudio con 17 pacientes con CDT que habían recibido una tiroidectomía total y terapia ablativa. Luego del tratamiento con 150-300 mCi de I-131, 16/17 pacientes evidenciaron visualización de metástasis en el RCT post- dosis terapéutica. Los niveles de Tiroglobulina descendieron en el 81% de los pacientes luego de la primer dosis terapéutica (DT) y en el 90 y 100% luego de una segunda o tercer DT, respectivamente. Este estudio pone en evidencia que nuestra conducta terapéutica en pacientes con CDT, la cual realizamos desde el año 2000, evidentemente resulta en beneficios no solo diagnósticos, sino también terapéuticos.
Sobre la base de su propia experiencia, en 24 pacientes (3) y en la revisión de la literatura (4), Fatourechi y Hay sugirieron que podrían existir 2 categorías generales de pacientes: el primer grupo con una alta probabilidad de demostrar captación en un RCT luego de una DT elevada de I-131. En general, son pacientes jóvenes con micrometástasis difusas con RCT negativos y otros estudios por imágenes también negativos, pero niveles moderadamente elevados de Tiroglobulina. El segundo grupo estaría formado por pacientes de mayor edad, con un mayor riesgo y con antecedentes de metástasis conocidas, identificadas por cualquier metodología, que no captan el radioyodo pero todavía liberan Tiroglobulina. En sus experiencias, este segundo grupo no se beneficiará con una dosis terapéutica, ya que el RCT post DT será también negativo.
La experiencia más útil presentada hasta el momento es la de Pacini (5) quién comparó el pronóstico en 42 pacientes con RCT negativos y niveles de Tiroglobulina positivos luego del tratamiento con I-131, con el observado en 28 pacientes a los cuales no se les indicó ningún tratamiento. El promedio de seguimiento fue de 6,7 y 11,9 años, respectivamente.
El primer RCT fue positivo en 30/42 pacientes tratados y negativo en 12. Sólo los pacientes con RCT positivos recibieron nuevas DT. Se observó una remisión completa en 10/30 pacientes, una remisión parcial (Tiroglobulina todavía detectable) en 9/30, y evidencia de persistencia de enfermedad en 11/30 (Tiroglobulina medible y RCT positivo). Cuando la captación fue positiva en pulmones en el RCT post DT, estas se resolvieron en 8/9 casos, pero solamente se observó resolución completa en 11/18 casos de lesiones compatibles con metástasis ganglionares cervicales. En los 12 pacientes (de los 42 iniciales) que no recibieron más terapia por presentar RCT negativos luego de la DT, 2 entraron en remisión, 7 presentaron niveles persistentemente elevados de Tiroglobulina, 2 tuvieron metástasis mediastinales ganglionares y 1 murió por la enfermedad. Es muy interesante lo que ocurrió en los 28 pacientes que fueron seguidos sin ningún tratamiento: 19/28 (68%) negativizaron los niveles de Tiroglobulina, 6/28 (21,4%) no cambiaron y solo 3 (11%) presentaron incremento de los niveles de Tiroglobulina Pacini y col concluyeron que la terapia empírica con I-131 tiene un rol importante en la terapia de las metástasis pulmonares, pero de menor relevancia en los casos de metástasis ganglionares cervicales.
Ante el caso de un paciente con niveles elevados de Tiroglobulina y RCT negativo, el primer paso sería realizar estudios por imágenes para detectar el sitio de metástasis y así poder plantear otros tratamientos alternativos (cirugía o radiación externa). La RMN y la ecografía suelen emplearse con este propósito, así también el uso del Talio 201 (T201) y del Tecnecio 99 hidroximetileno difosfonato (Tc99 HMDP). En un estudio reciente, la sensibilidad de la combinación de estos 2 últimos métodos para la detección de metástasis óseas fue del 93,5% (6).
Carril y col. (7) encontraron que el T201 demostró una sensibilidad y especificidad más elevada que la del I-131 para pacientes con enfermedad recurrente o persistente. Las lesiones fueron detectadas en 31 de 116 pacientes con T201 pero estas no fueron detectadas con el I-131.
En pacientes que han sido ablacionados y no evidencian mayor captación con el I-131, estos autores proponen continuar el manejo sin nuevos RCT, y dado que el RCT con T201 no requiere la suspensión de la terapia de reemplazo tiroidea, proponen solo el seguimiento con esta modalidad y determinaciones periódicas de Tiroglobulina.
Otro agente, la 18-Fluorodeoxiglucosa empleado con la Tomografía por Emisión de Positrones (FDG-PET) es captado por los tumores, que habitualmente tienen necesidades metabólicas de glucosa más elevadas que el tejido circundante. El PET ha demostrado ser muy útil en pacientes con RCT negativos y Tiroglobulina positivos (8,9). La mayor sensibilidad se ha observado en pacientes con tumores de rápido crecimiento e indiferenciados.
Grunwald y col (10) compararon el FDG-PET con el Tc 99 Sestamibi y con el RCT post DT con I-131. De 29 estudios realizados, 11/29 demostraron enfermedad detectada solo por el FDG-PET, 8/29 solo con el RCT post DT I-131 y 10/29, con ambos. Cinco sitios fueron detectados por FDG-PET y no por el Tc 99 Sestamibi.
Un estudio mayor realizado por Schluter y col (11) describió 118 Rastreos con PET en 64 pacientes con RCT post I-131 negativos y Tiroglobulina positiva. Cuarenta y cuatro de los 64 pacientes mostraron resultados positivos con el PET, 34 de los cuales fueron verdaderos positivos, lo que llevó a plantear una conducta terapéutica en 19/34 pacientes (Cirugía o Radioterapia externa).
Estos resultados indican un Valor Predictivo Positivo del PET del 83% pero un Valor Predictivo Negativo de solo 25%. En 7 pacientes se demostraron demasiados sitios metastáticos por lo que sólo se decidió un tratamiento paliativo, pero para la mayoría de estos casos, estos autores encontraron que el PET fue muy beneficioso para identificar a pacientes que podrían recibir otras alternativas terapéuticas.

Evaluacion de pacientes con carcinoma diferenciado de tiroides

En el año 2003, publicamos una experiencia sobre el uso de TSH recombinante (rhTSH) en asociación con T201 para detección de enfermedad persistente en 5 pacientes con RCT post dosis terapéutica de radioyodo negativos y Tiroglobulina elevada (12). Un paciente se encontraba libre de enfermedad (control) Todos los pacientes recibieron un RCT basal (sin suspensión de la terapia supresiva hormonal tiroidea) con 6 mCi de 201TI y, entre 30 y 60 días después, un nuevo RCT luego de la administración de las 2 clásicas ampollas de rhTSH. Se obtuvieron imágenes tempranas (entre 20 y 30 minutos) y tardías (a las 3 horas). Los RCT basales con T201 fueron negativos en 3 de los 4 pacientes con evidencia de enfermedad persistente, mientras que el RCT con T201 luego de la administración de rhTSH ayudó a evidenciar el sitio de enfermedad metastática en los 3 de los 4 casos (1 en ambos pulmones, 1 en SNC y 1 en el cuello).
Las imágenes obtenidas con un centellograma con Octreotide (Octreoscan®) para el seguimiento de pacientes con CDT fueron presentadas en un trabajo por Baudin y col (12). De 25 pacientes con CDT y niveles elevados de Tg, 16/25 tuvieron un RCT con I-131 negativo, en 12/16 el Octreoscan fue positivo. Por otro lado, Sarlis y col (13) demostraron una utilidad moderada de esta metodología en 21 pacientes con enfermedad agresiva (detección de enfermedad solo en 5 casos)
Otra alternativa propuesta, podría ser proceder a una exploración cervical con disección ganglionar en pacientes con carcinoma papilar, aún cuando otros estudios no sean diagnósticos (14).
En conclusión, ¿cómo se debería manejar a este grupo de pacientes con RCT negativos y Tg positiva?
Schlumberger y col. propondrían la administración de una dosis terapéutica de radioyodo de 100 mCi en cualquier paciente con niveles de Tg superiores a 10 ng/ml, luego de la suspensión de la levotiroxina y repetir el RCT cada 2 a 5 años mientras los niveles de Tg se encuentren entre 1 y 10 ng/ml. Sin embargo, el Dr Wartofsky propone primeramente realizar estudios por imágenes alternativos como vimos previamente para luego tomar una conducta terapéutica. Para el carcinoma papilar con predisposición a las recurrencias locales, este último autor recomienda el uso de ecografía, RMN, Tc 99 Sestamibi o FDG-PET. Para el carcinoma folicular con tendencia a dar metástasis a distancia (óseas y pulmonares) sugiere el uso de Tc 99 HMDP o Talio 201. La identificación de lesiones aisladas por estos métodos permitiría una intervención terapéutica temprana con Cirugía o Radioterapia Externa.
Bibliografía
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13) Baudin E, Schlumberger M et al. Octreotide scintigraphy in patients with differentiated thyroid carcinoma: contribution for patients with negative radioiodine scan. J Clin Endocrinol Metab 81:2541-4, 1996
14) Sarlis NJ et al. In-111 DTPA-Octreotide scintigraphy for disease detection in metastatic thyroid cancer. Clin Nucl Med 28:208-17, 2003
15) Alzahrani AS, Raef H, Sultan A, et al. Impacto of cervical lymph node dissection on serum Tg-positive, WBS I-131 negative recurrent/persistent papillary thyroid cancer. J Endocrinol Invest 25 (6): 526-31, 2002
Fabián Pitota.
Hospital de Clínicas José de San Martín. Universidad de Buenos Aires. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
WEB: www.cancerdetiroides.com.ar

Hipernefroma. Presentacion de un caso clinico

Dr. Francisco Cordié Muñoz. Master en Urgencias Médica en la Atención Primaria de Salud. Diplomado en Terapia Intensiva. Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral. Profesor Instructor.
Lic. Sailys Rodríguez López. Licenciada en Enfermería y Enfermera Intensivista.
Dr. Tomás Viltres Peña. Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral.


RESUMEN

El hipernefroma también denominado: Carcinoma de células tubulares renales, Tumor del Internista, Tumor de Células grises, adenocarcinoma renal, tumor de células claras o tumor de Grawitz, es el tumor renal más frecuente del adulto. Representa el 2,3% de todos los tumores malignos y es más frecuente en varones que en mujeres (3:1) y entre los 50 y los 70 años. En la actualidad, el empleo sistemático de la ultrasonografía y la tomografía axial computarizada ha posibilitado la detección de masas renales incidentales y mejorado el pronóstico de estos pacientes. Se describe el caso de un paciente de raza blanca masculino, de 45 años de edad, con dolor abdominal en el flanco y fosa lumbar derecha sin masa palpable al examen físico a la consulta del Centro de Diagnóstico Integral en Bachaquero.

Se diagnosticó un hipernefroma derecho y se realizó nefrectomía derecha. El informe histológico confirmó un carcinoma de células renales del tipo de células claras. El paciente fue valorado antes del alta por el oncólogo sugiriendo quimioterapia por 4 meses.

Palabras clave: Hipernefroma, adenocarcinoma renal, tumor de Grawitz, tumor de células claras.

HYPERNEPHROMA: A CASE PRESENTATION

Dr. Francisco Cordié Muñoz. Masters Degree in Emergency Medicine and Primary Health Care. Intensive Therapy Certified Diplomaced. First Degree Specialist in Comprehensive General Medicine. Instructing Professor.
Lic. Sailys Rodríguez López. Licensed in Nursing and Intensive Care Nursing.
Dr. Tomas Viltres Peña. First Degree Specialist in Comprehensive General Medicine


SUMMARY

The hypernephroma (Tubulares renal cell carcinoma, Greis cell tumor, Renal carcinoma, Clear cell tumor or Grawitz tumor) is the most frequent renal tumor in adults. It accounts for 2.3% of all the malignant tumors and it and it is more frequent in male (3:1) and betwen 50 and 70 years. Nowadays, the systematic use of ultrasonography and computerized axial tomography has made possible the detection of incidental renal masses, and has improved the prognosis of these patients. The case of a 45-year-old white male patient complainining of abdominal pain on the rigth side, the physical examination was normal. The diagnosis was a rigth hypernephroma and nephrectomy was performanced. The histological report confirmed a clear-cell renal-cell carcinoma. The patient was assessed by the oncologist, who recommended quimiotherapy for 4 month and follow-up.

Key words: Hypernephroma, renal adenocarcinoma, Grawitz's tumor, clear cell´s tumor


HIPERNEFROMA. PRESENTACIÓN DE UN CASO

El hipernefroma también denominado: Carcinoma de células tubulares renales, Tumor del Internista, Tumor de Células grises, adenocarcinoma renal, tumor de células claras o tumor de Grawitz, es el tumor renal más frecuente del adulto. Representa el 2,3% de todos los tumores malignos y es más frecuente en varones que en mujeres (3:1) y entre los 50 y los 70 años. (1) Es una neoplasia que se origina en las células del parénquima renal y más concretamente en las células epiteliales del tubo contorneado proximal, con un crecimiento expansivo.

Su desarrollo se ha relacionado con dietas ricas en grasas y colesterol, así como con agentes carcinógenos ambientales y tabaco, sin que se disponga de pruebas evidentes de la existencia de un factor etiológico claramente demostrado. La alteración cromosómica más frecuente es la desaparición de un gen supresor en el brazo corto del cromosoma 3. Normalmente existe dicho gen supresor en cada alelo, habiéndose demostrado en los carcinomas renales familiares y en la enfermedad de Von Hippel-Lindau de transmisión hereditaria autosómica dominante la ausencia congénita de uno de los genes supresores, por lo que "los agentes carcinógenos" podrían modificar el único gen supresor existente y facilitar la aparición del carcinoma renal. Esto explica que en la enfermedad de Von Hippel-Lindau el cáncer renal sea mucho más frecuente que en la población general, tanto el múltiple (en el mismo riñón) como el bilateral (en ambos riñones), con aparición del tumor en edades más tempranas. Cada año, alrededor de 12.000 personas mueren en Estados Unidos de carcinoma de células renales. (2)

El 30% de los pacientes con este tumor se diagnostican por síntomas y signos no urológicos. Las manifestaciones clínicas urológicas más frecuentes son el tumor palpable, la hematuria y el dolor, que generalmente aparecen tardíamente. Pueden aparecer manifestaciones sistémicas, metástasis reveladoras y formas latentes. (3-8)

El descubrimiento incidental del carcinoma renal al realizar ecografías abdominales permite detectar tumores de pequeño tamaño, en los cuales cabe aplicar cirugía conservadora. Si el tumor es inferior a 3,5 cm se ha demostrado una supervivencia a los 5 años del 100%.(1-4,6-11) Por ello debe hacerse hincapié en la necesidad de realizar una ecografía renal a todo paciente mayor de 40 años que presente un cuadro clínico poco definido.

Basados en los antecedentes mencionados nos referiremos a dicha entidad mediante un caso clínico atendido en nuestra institución con evolución satisfactoria.

Objetivo

Describir esta entidad mediante la presentación de un caso con Hipernefroma; analizando su evolución clínica, diagnóstico y tratamiento.


Material y Método

Concurre a la consulta del Centro de Diagnóstico Integral (CDI) “La Gran Victoria” municipio Valmore Rodríguez, estado Zulia en Venezuela un paciente masculino de 45 años de raza blanca, con antecedentes de Hipertensión Arterial que presenta dolor abdominal recurrente. Por lo que se estudia el caso donde se concluye con el diagnóstico de Hipernefroma derecho. La confirmación del diagnóstico y tratamiento definitivo se realiza en la Policlínica Amado Tomé en la ciudad de Maracaibo por no contar con el servicio de Nefrología en nuestra institución.

La historia clínica del paciente constituyó la fuente secundaria de obtención de los datos.

PRESENTACIÓN DEL CASO

Motivo de consulta: dolor abdominal

Historia de la Enfermedad Actual:

Se trata de un paciente masculino de 45 años, raza blanca con antecedentes de Hipertensión Arterial llevando tratamiento ambulatorio con IECA. En esta ocasión acude a consulta por estar presentando dolor abdominal de moderada intensidad en flanco derecho con irradiación a fosa lumbar de ese mismo lado.

Datos positivos al examen físico: Abdomen: suave, depresible, doloroso a la palpación superficial y profunda en flanco y fosa lumbar derecha. No tumoración palpable. No visceromegalia. Ruidos hidroaéreos (RHA): normales. Los bioparámetros se comportaron dentro de la normalidad.

Exámenes complementarios

Hemoglobina (hb) – 132g/L
Hematocrito (Hto) – 042
Eritrosedimentación – 8 mm
Leucocitos – 8.0 x 109/L
Polimorfonucleares – 048
Linfocitos – 052
Contaje de plaquetas – 295 x 109/L
Glicemia – 4.0 mmol/L
Colesterol – 7.0 mmol/L
Urea – 5.8 mmol/L
Creatinina – 72.6 mmol/L
TGP – 18.8 u/l - TGO – 7.3 u/l

ULTRASONIDO ABDOMINAL

Se observa masa polilobulada de 80x 8.2mm en el polo inferior del riñón derecho, con área de necrosis heterogénea, sin dilatación pielocalicial con calcificación en su interior. No se aprecian adenopatías intraabdominales.

Conclusiones: Hipernefroma

UROTOMOGRAFÍA CON CONTRASTE.

Confirma el diagnóstico Ultrasonográfico
Llama la atención riñón derecho aumentado de volumen y tamaño de contornos irregulares y de aspecto heterogéneo dada la presencia de lesión ocupante de espacio con comportamiento de masa sólida afectando el polo inferior expendiéndose al tercio medio del parénquima renal derecho, distorsionando la arquitectura inferior de este riñón con dimensiones de 8.0 x 8.6 x 9.1 cms en su eje longitudinal transverso y anteroposterior respectivamente con realce marcado y de forma heterogénea posterior a la administración del mismo signo tomográfico que habla neovascularización importante de esta lesión; así mismo se evidenciaron hipodensidades intralesionales subjetivas de la zona de necrosis intra-tumoral.

Riñón Derecho mide 143 x 7.9 cms. Riñón Izquierdo mide 110 x 6.6 cms

hipernefroma_caso_clinico/TAC_tomografia_axial
hipernefroma_caso_clinico/urotomografia_con_contraste
hipernefroma_caso_clinico/imagen_tumor_renal
hipernefroma_caso_clinico/imagenes_tumor_renal
Conclusiones:


Riñón izquierdo de arquitectura preservada.

Lesión ocupante de espacio (LOE) renal en el polo inferior y extendiéndose al tercio medio del riñón derecho con características topográficas de corresponder a lesión de tipo neoplásica primaria renal derecha a considerar Hipernefroma Renal tomando en cuenta las características topográficas de la lesión.
Riñón Izquierdo de volumen normal de arquitectura preservada.
Funcionalismo Renal Bilateral preservado.

Sistema uroexcretor: arquitectura conservada.
BIOPSIA POSTQUIRÚRGICA.

Riñón derecho conjuntamente con el tejido adiposo perirrenal.

Adenocarcinoma de células claras del riñón (Hipernefroma) con extensas áreas de necrosis alternando con focos de fibrosis e hialinización secundarias a las zonas de hemorragia antigua. No se observa invasión de espacio vascular, arterial o venoso por el crecimiento tumoral ni tampoco se observan extensiones de crecimiento neoplásico al tejido adiposo peri-renal. Restos del parénquima renal sin lesiones histológicas de importancia en el mismo.

Tratamiento:

Se realizó la resección radical del tumor en el acto quirúrgico. Esta modalidad realizada a este paciente, incluye la remoción del riñón, de la glándula suprarrenal, de grasa perirrenal y de la fascia de Gerota, con una disección de los ganglios linfáticos regionales o sin ella.

Quimioterapia oral por 4 meses: Sunitinib 50mg

Se dio el alta al paciente con una evolución satisfactoria y actualmente se encuentra con seguimiento por consulta externa y con buena salud aparentemente. El informe histológico comprobó un carcinoma de células renales del tipo células claras como mostramos anteriormente.

DISCUSIÓN

El carcinoma de células renales permanece asintomático durante mucho tiempo, y puede manifestarse con una amplia variedad de signos y síntomas debido a las metástasis o a los síndromes paraneoplásicos antes de diagnosticarse el tumor primario. En el 30% de los cánceres de células renales, hay metástasis en el momento del diagnóstico inicial. Hoy en día se detectan más porque se han desarrollado mucho las técnicas de imagen como la ecografía y el escáner, y al indicarse estos estudios por otros motivos se detectan casualmente. (2)

El hipernefroma se denomina “Tumor del internista” por presentarse en algunos casos con un cuadro clínico totalmente inespecífico como: fiebre (15%), adelgazamiento, síntomas digestivos, o síndrome endocrino paraneoplásico. (1) El 30% de los tumores renales se presenta como un síndrome paraneoplásico. No coincidiendo estas estadísticos con la presentación de nuestro caso ya que solamente la sintomatología mínima se manifestó por el dolor abdominal recurrente.

En la actualidad, alrededor del 40% de los tumores renales se diagnostican incidentalmente al efectuar una ecografía abdominal. Estos casos presentan en general una mejor supervivencia (85% a los 5 años) por tratarse de tumores de pequeño volumen y, por tanto, de bajo estadio. En sólo el 15% de los pacientes se presenta la clásica tríada diagnóstica de hematuria, dolor y masa palpable, tratándose en la mayoría de estos casos de pacientes con enfermedad neoplásica avanzada (45% de ellos con metástasis).

La hematuria es el síntoma más frecuente, siendo total, espontánea y caprichosa y generalmente indolora, si bien en caso de ser muy abundante puede provocar crisis de cólico renal por la presencia de coágulos intraureterales. El hipernefroma se denomina "tumor del internista" por presentarse en algunos casos con un cuadro clínico totalmente inespecífico como fiebre (15%), adelgazamiento, síntomas digestivos o síndrome endocrino paraneoplásico. El hipernefroma puede incrementar la secreción de algunas hormonas de origen renal y causar:

a) hipercalcemia por hiperparatiroidismo ectópico, liberación de PGE y factores F o por metástasis óseas;
b) policitemia por aumento de la secreción de eritropoyetina;
c) hipertensión arterial por liberación de renina o compresión de la arteria renal;
d) síndrome de Cushing por secreción ectópica de ACTH;
e) galactorrea por liberación ectópica de prolactina, y
f) ginecomastia por secreción ectópica de gonadotropina. El síndrome paraneoplásico más frecuente es la afección hepática, con ictericia, hepatosplenomegalia, fosfatasa alcalina elevada, hipoprotrombinemia y elevación de alfa2-globulina y haptoglobina, cuadro que se presenta en el 15% de los pacientes.

DIAGNÓSTICO

Las imágenes diagnósticas de las masas renales han evolucionado mucho durante estos últimos años. El escáner permite valorar el tumor primario, los ganglios regionales e incluso las trombosis que pueden originarse en la cava. Antiguamente los medios de imagen que se tenían eran la urografía intravenosa y la angiografía. Para detectar masas tumorales la ecografía tiene una sensibilidad 79% y de la urografía con un 67%. Hoy en día la arteriografía se utiliza exclusivamente en aquellos casos en que es necesario conocer la vascularización del riñón para facilitar al cirujano la técnica quirúrgica a realizar. (2)

PRONÓSTICO Y TRATAMIENTO

EL factor pronóstico que mejor define la supervivencia del enfermo es el estadio de la neoplasia al diagnóstico que oscila entre un 90% de supervivencia a los 10 años cuando el cáncer está muy localizado (estadio I), a menos de un 20% cuando hay metástasis (estadío 4). (2)

En la actualidad el único tratamiento curativo del carcinoma renal es la cirugía con exéresis del tumor (nefrectomía parcial) o del riñón afecto (nefrectomía radical). La nefrectomía radical consiste en la exéresis en bloque del riñón con su envoltura grasa (cápsula de Gerota) y los ganglios linfáticos locorregionales. Cuando el tumor asienta en el polo superior del riñón, es conveniente realizar la exéresis de la glándula suprarrenal homolateral.

La cirugía renal conservadora en los carcinomas renales (nefrectomía parcial) es obligada en caso de monorrenia física o funcional y electiva en casos de tumor de pequeño volumen, especialmente si asienta en los polos renales, si bien en todos los casos debe tenerse en cuenta la posible multifocalidad tumoral en el mismo riñón. El descubrimiento incidental del carcinoma renal al realizar ecografías abdominales permite descubrir generalmente tumores de pequeño tamaño y frente a los cuales cabe aplicar los criterios de cirugía conservadora. Si el tumor es de diámetro inferior a 3,5 cm se ha demostrado una supervivencia a los 5 años del 100%. La embolización percutánea de la arteria renal se usa como tratamiento paliativo en casos de enfermedad metastásica.

La radioterapia es totalmente inefectiva, no teniendo indicación ni siquiera como terapia adyuvante. La quimioterapia sistémica es muy poco efectiva, puesto que el cáncer renal es un tumor resistente a los fármacos citotóxicos actualmente en uso, si bien en la actualidad se está ensayando el empleo de anticuerpos monoclonales asociados a vinblastina. En el cáncer renal metastásico se está utilizando la inmunoterapia con interferón-alfa y con interleukina 2, en forma independiente o conjuntamente. Con dichas terapéuticas se consiguen respuestas del 17 al 23%, generalmente parciales y temporales, en raras ocasiones duraderas.

Lo interesante de este caso es que este paciente no tenia tumoración palpable ni hematuria que son los síntomas clásicos del hipernefroma, sino solamente dolor abdominal recurrente, además que como nos muestra la tomografía contrastada las dimensiones de la tumoración no precisamente están en relación con las descritas por las bibliografías en cuanto a dimensiones de la tumoración/ evolución y pronostico de los pacientes.


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Fuente: Portales Medicos

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